David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Luego Dora ofreció mi ramo a Jip para que lo oliera, pero éste gruñó y se negó a hacerlo. Dora rompió a reír y se lo acercó un poco más para obligarlo. Entonces Jip mordió un trozo de geranio y lo destrozó con sus dientes. Dora le pegó, haciendo un mohín, y dijo: «¡Mis pobres y hermosas flores!» con la misma compasión, pensé, que si Jip me hubiera mordido a mí. ¡Ojalá lo hubiera hecho!

–Le alegrará saber, señor Copperfield –manifestó Dora–, que la fastidiosa señorita Murdstone no se encuentra aquí. Ha ido a la boda de su hermano, y estará ausente al menos tres semanas. ¿No es maravilloso?

Le respondí que estaba seguro de que era magnífico para ella, y que todo lo que le agradaba a ella me agradaba a mí. La señorita Mills nos contemplaba sonriendo con aire de benevolencia y de sabiduría.

–Es la mujer más desagradable que he conocido jamás –señaló Dora–. No puedes imaginar lo odiosa y antipática que es, Julia.

–¡Claro que puedo, querida! –contestó su amiga.

–Sí, quizá seas capaz de hacerlo –repuso Dora, apoyando su mano en la de Julia–. Perdona que no haya hecho una excepción contigo desde el primer momento, querida.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker