David Copperfield
David Copperfield De Steerforth, no le dije nada. Sólo le comuniqué que en Yarmouth estaban destrozados por la huida de Emily; y que el golpe había sido doblemente duro para mí debido a las circunstancias que lo habían acompañado. Sabía lo perspicaz que era siempre para adivinar la verdad, y que nunca sería la primera en pronunciar el nombre de mi viejo compañero.
Recibí una respuesta a mi carta a vuelta de correo. Al leerla, tuve la sensación de que Agnes hablaba conmigo. Su dulce voz resonaba en mis oídos. ¿Qué más puedo decir?
Durante mis ausencias, Traddles había venido a verme en dos o tres ocasiones. Al encontrar a Peggotty en casa y enterarse de que era mi vieja niñera (pues ésta se apresuraba a contárselo a todo aquel que estuviera dispuesto a escucharla), Traddles la había saludado con simpatía y se había quedado a charlar un rato con ella de mí. Ésa fue la versión de Peggotty, aunque me temo que ella había sido la única en conversar, y de forma inmoderada, pues, ¡que el Señor la bendiga!, no había quien la detuviera cuando empezaba a hablar de mí.