David Copperfield
David Copperfield Mi tÃa concluyó este filosófico resumen, fijando una mirada triunfal en Agnes, que poco a poco recobraba su color habitual.
–Querida señorita Trotwood, ¿es ésa toda la historia? –preguntó Agnes.
–Creo que es más que suficiente, pequeña –respondió mi tÃa–. Si hubiera tenido más dinero que perder, supongo que la historia no habrÃa terminado. Betsey habrÃa encontrado el medio de seguir tirándolo y ahora podrÃamos escribir un nuevo capÃtulo, no me cabe la menor duda. Pero se acabó el dinero, de modo que ¡fin de la historia!
Al principio, Agnes la habÃa escuchado conteniendo el aliento. Ahora palidecÃa y enrojecÃa como antes, pero respiraba con más libertad. Creà adivinar el motivo. Supuse que habÃa temido que su infortunado padre fuera, en cierto modo, culpable de lo ocurrido. Mi tÃa cogió la mano de Agnes entre las suyas y se echó a reÃr.