David Copperfield
David Copperfield Movà negativamente la cabeza. Él me imitó y dejó escapar un suspiro.
–Cuéntale lo del memorial –dijo.
Le expliqué a Traddles lo difÃcil que era impedir que el rey Carlos I se introdujera en los manuscritos del señor Dick, mientras éste le miraba con enorme respeto y seriedad, sin dejar de chuparse el dedo.
–Pero los documentos de los que hablo están ya redactados y terminados –señaló Traddles, después de unos instantes de reflexión–. El señor Dick no tendrÃa que añadir nada en ellos. ¿No crees que serÃa distinto, Copperfield? En cualquier caso, ¿no deberÃamos probarlo?
Esto nos infundió nuevas esperanzas. Mientras el señor Dick nos miraba con inquietud desde su silla, Traddles y yo nos alejamos para deliberar, y trazamos un plan en virtud del cual empezó a trabajar al dÃa siguiente con el mayor éxito.