David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sólo un incidente vino a ensombrecer nuestra alegría, y éste se produjo poco antes de que yo me retirara: cuando la señorita Mills aludió por casualidad al día siguiente, tuve la mala fortuna de comentar que, como debía trabajar de firme, me levantaba a las cinco de la mañana. No sé si Dora imaginó que yo era un vigilante nocturno, pero mis palabras la impresionaron tanto que dejó de tocar la guitarra y de cantar.

Seguía pensando en lo mismo cuando me despedí de ella; y entonces me dijo con aire mimoso, como si yo fuera un muñeco (o eso me parecía):

–Y no seas malo. Nada de levantarte a las cinco. ¡Es un disparate!

–Amor mío –repuse–, tengo trabajo.

–¡Pues no lo hagas! ¿Por qué tienes que hacerlo?

Era imposible decirle a aquella carita dulce y sorprendida, como no fuese entre risas y bromas, que tenemos que trabajar para vivir.

–¡Qué ridiculez! –exclamó Dora.

–Y si no trabajamos, ¿cómo viviremos? –inquirí.

–¿Cómo? ¡De cualquier modo!

Parecía creer que había resuelto el problema y me dio un pequeño beso de triunfo, surgido directamente de su inocente corazón; habría sido incapaz de desengañarla aunque me hubieran ofrecido una fortuna.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker