David Copperfield
David Copperfield ¡Sentà tanto agradecimiento y admiración por Agnes! VeÃa a las dos jóvenes juntas, en una encantadora imagen, unidas por la amistad, ¡tan bellas la una al lado de la otra!
–Entonces ¿qué debo hacer, Agnes? –pregunté, después de haber contemplado durante un rato el fuego–. ¿Qué serÃa lo más correcto?
–Creo que lo más honrado serÃa escribir a esas dos damas –respondió ella–. ¿No piensas que andar con secretos es poco caballeroso?
–SÃ. Si ésa es tu opinión –contesté.
–No estoy capacitada para juzgar semejantes asuntos –dijo Agnes, vacilando en su modestia–, pero tengo la impresión… en una palabra, de que esa conducta misteriosa y clandestina no es propia de ti.
–Me temo que no es propia de la elevada opinión que tienes de mÃ, Agnes –exclamé.