David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Me vi obligado a estrechar la mano que él me tendía; y después, dominado por una emoción muy diferente, cogí la mano del infortunado anciano que se había asociado con él.

–¡Vamos, mi querido socio! –dijo Uriah–. Si pudiera tomarme la libertad… ¿por qué no propone un brindis por algo relacionado con Copperfield?

Paso por alto los brindis del señor Wickfield a la salud de mi tía, del señor Dick, de los Doctors’ Commons y de Uriah, por los que bebió dos veces; la conciencia que tenía de su debilidad y el esfuerzo inútil que hacía para dominarla; la lucha entre la vergüenza que le inspiraba la conducta de Uriah y el deseo de ganarse su simpatía; y el júbilo manifiesto con que Uriah se contorsionaba y se movía, mientras empujaba a su socio a hacer el ridículo en mi presencia. Fue una escena sumamente dolorosa para mí, y mi mano se resiste a escribirla.

–¡Vamos, mi querido socio! –exclamó finalmente Uriah–. Haré un último brindis, pero le suplico humildemente que nos llene la copa, pues quiero beber a la salud de la criatura más divina de su sexo.

El señor Wickfield tenía una copa vacía en la mano. Vi cómo la dejaba en la mesa, miraba el retrato que tanto se asemejaba a Agnes y, llevándose la mano a la frente, se dejaba caer nuevamente en el sillón.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker