David Copperfield
David Copperfield –¡Le he dicho que tenga cuidado! –repitió Uriah, dirigiéndose a mÖ. Si no consigue cerrarle la boca, no es su amigo. ¿Por qué razón no debe ponerse en manos del mundo entero, señor Wickfield? Porque tiene una hija. Usted y yo sabemos lo que sabemos, ¿no es asÃ? Dejemos que los perros sigan dormidos, ¿quién desea despertarlos? Yo no. ¿Acaso no ve que soy lo más humilde posible? Siento haber ido demasiado lejos. ¿Qué más quiere, señor?