David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Decidí comentarlo con ella; y un día en que los dos salimos a pasear (pues la señorita Lavinia, transcurrido algún tiempo, nos permitió salir a pasear solos), le dije que me gustaría que convenciera a todos de que no la trataran así.

–Ya no eres ninguna niña, amor mío –protesté.

–¡Vaya! –exclamó Dora–. ¡Seguro que ahora te pones de mal humor!

–¿De mal humor, querida?

–Yo creo que son muy buenas conmigo –afirmó–, y me siento muy feliz.

–Está bien, amor mío –dije–, pero ¡podrías ser igual de feliz si te trataran de un modo más razonable!

Dora me dirigió una mirada de reproche (¡y qué mirada más hermosa!) y empezó a sollozar, preguntándome por qué había puesto tanto empeño en ser su novio si no la quería, y por qué no me marchaba si no podía soportarla.

¿Qué otra cosa podía hacer sino secar sus lágrimas con mis besos y decirle que la adoraba?

–Soy muy sensible y cariñosa –aseguró Dora–; no deberías ser tan cruel conmigo, Doady.

–¡Cruel yo, tesoro mío! ¡Como si yo pudiera ser cruel contigo!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker