David Copperfield
David Copperfield Sophy llega a casa de las tÃas de Dora, a la hora prevista. Tiene el rostro más agradable que uno pueda imaginar (aunque no es una belleza, resulta extraordinariamente atractiva), y es una de las criaturas más cariñosas, naturales, francas y encantadoras que he conocido. Traddles nos la presenta muy orgulloso; cuando lo llevo a un rincón para felicitarle por su elección, se frota las manos durante diez minutos, con todos y cada uno de los cabellos de su cabeza erizados.
He ido a buscar a Agnes a la diligencia de Canterbury y, por segunda vez, su rostro hermoso y sonriente está entre nosotros. Agnes siente una gran simpatÃa por Traddles, y es maravilloso ser testigo de su encuentro y ver la satisfacción de Traddles cuando le presenta a «la joven que más quiere en el mundo».
TodavÃa no me lo creo. Hemos pasado una velada deliciosa y somos enormemente felices; pero todavÃa no me lo creo. Soy incapaz de serenarme. Soy incapaz de paladear mi felicidad. Me siento en una especie de nebulosa; como si me hubiera levantado muy temprano hace una o dos semanas y, desde entonces, no hubiese vuelto a acostarme. No consigo distinguir con claridad cuándo fue ayer. Es como si hubiera llevado mi licencia de matrimonio en el bolsillo durante muchos meses.