David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sin embargo, como sabía lo sensible que era Dora y cuánto le dolería cualquier desaire a su mascota favorita, preferí no hacer ninguna objeción. Por idénticas razones, pasé por alto el batiburrillo de platos en el suelo; o el vergonzoso aspecto de las vinagreras, en completo abandono y desorden, como si estuvieran borrachas; o los apuros cada vez mayores de Traddles entre tantas jarras y fuentes de verduras. No pude evitar preguntarme, mientras contemplaba la pierna de cordero que tenía delante, antes de trincharla, por qué motivo nuestros asados tenían siempre formas tan extraordinarias… y si nuestro carnicero compraría todos los corderos deformes que venían al mundo; pero guardé mis pensamientos para mí.

El gobierno de nuestra casa

–Mi amor –dije a Dora–, ¿qué tienes en esa fuente?

No comprendía por qué Dora había estado haciéndome graciosos mohines, como si quisiera besarme.

–Ostras, querido –respondió, tímidamente.

–¿Y se te ha ocurrido a ti? –pregunté, encantado.

–S…sí, Doady.

–¡Soy inmensamente feliz! –exclamé, dejando sobre la mesa el cuchillo y el tenedor de trinchar–. ¡No hay nada que le guste más a Traddles!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker