David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–¡Mamá! –contestó Annie–. No malgaste sus palabras conmigo, pues he apelado a mi marido, y ni siquiera usted tiene nada que decir.

–¡Nada! –exclamó la señora Markleham–. ¡Que no tengo nada que decir! ¡Esta niña ha perdido el juicio! ¡Que alguien me traiga un vaso de agua, por favor!

Yo estaba demasiado pendiente del doctor y de su mujer para hacer caso de su petición; y nadie pareció dar importancia a sus palabras; así que la señora Markleham se vio obligada a jadear, a mirarnos con sorpresa y a abanicarse.

–¡Annie! –dijo el doctor, cogiéndola dulcemente con sus manos–. ¡Amor mío! Si se ha producido un cambio inevitable en nuestra vida conyugal, no debes sentirte culpable. El error es mío y sólo mío. Mi cariño, mi admiración y mi respeto son los mismos de siempre. Sólo deseo hacerte feliz. Te amo y te venero con todo mi corazón. ¡Levántate, Annie, te lo ruego!

Pero ella no se levantó. Después de mirarle durante unos instantes, se inclinó más sobre él, apoyó el brazo en su rodilla y, recostando la cabeza en ella, exclamó:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker