David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–Hubo un tiempo, señorito Davy –me dijo, mientras bajábamos la escalera–, en que esa joven, Martha, era para mí casi tan despreciable como el fango que pisaba Emily. ¡Que Dios me perdone! ¡Las cosas han cambiado tanto desde entonces!

Mientras íbamos andando, no sólo para entretenerlo sino también para satisfacer mi curiosidad, le pregunté por Ham. Me respondió, casi con las mismas palabras que la otra vez, que Ham seguía igual, y que parecía despreciar la vida; aunque jamás se quejaba, y todo el mundo le quería.

Le pregunté si conocía el estado de ánimo de Ham en relación con el causante de todos sus infortunios. ¿No podría resultar peligroso? ¿Qué haría, por ejemplo, Ham, si alguna vez él y Steerforth se encontraban?

–No lo sé, señor –contestó–. A menudo lo he pensado, pero soy incapaz de adivinarlo.

Le recordé la mañana en que los tres paseamos por la playa, al día siguiente de la partida de Emily.

–¿Se acuerda de la extraña determinación con que miraba el mar –le dije– y el modo en que hablaba del «fin»?

–¡Por supuesto que sí!

–¿Qué cree usted que quería decir?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker