David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tengo la impresión de que aquel muchacho vivía en medio de una lluvia de tapas de cacerola. Su existencia era una refriega perpetua. Gritaba pidiendo ayuda en los momentos más inoportunos –por ejemplo, cuando dábamos una pequeña cena o teníamos amigos pasando la velada en casa–, y salía de la cocina dando tumbos, seguido de una avalancha de proyectiles. Nos habría gustado despedirlo, pero se había encariñado mucho con nosotros y no quería marcharse. Era un joven muy llorón y, cada vez que le insinuábamos el cese de nuestras relaciones, prorrumpía en tan terribles lamentos que nos veíamos obligados a quedarnos con él. No tenía madre, ni ningún otro pariente cuya existencia yo pudiera descubrir, si exceptuamos una hermana que se había marchado a América en cuanto se lo quitamos de las manos; y fue a parar a nuestra casa como si fuera un horrible niño que hubiésemos cambiado por otro. Tenía una conciencia muy clara de su infortunio, y estaba siempre frotándose los ojos con la manga de la chaqueta, o agachándose para sonar su nariz con la punta de un pequeño pañuelo, que nunca sacaba por completo del bolsillo, por razones de discreción y economía.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker