David Copperfield
David Copperfield Si el señor Copperfield todavía recordara a alguien tan insignificante, ¿podría encargarse el señor T. de transmitirle mi estima inalterable y la misma súplica? En cualquier caso, espero que tenga la benevolencia de considerar esta carta estrictamente confidencial, y que no aluda a ella, ni siquiera remotamente, en presencia del señor Micawber. Si el señor T. quisiera contestarme (lo que me parece sumamente improbable), sus consecuencias serían mucho menos dolorosas si dirigiera su escrito a M.E., Oficina de Correos, Canterbury, en lugar de enviarlo directamente a quien abajo firma, presa de la desesperación.
La amiga respetuosa e implorante del señor Thomas Traddles,
EMMA MICAWBER
–¿Qué opinas de esa carta? –quiso saber Traddles, cuando la hube leído dos veces.
–¿Y tú de la otra? –le pregunté; pues él seguía mirándola con el ceño fruncido.