David Copperfield
David Copperfield –Pasado Blackheath –repuso.
–¿Y eso está lejos, señor? –pregunté tÃmidamente.
–Es una buena tirada –aseguró–. Pero iremos en diligencia. Está a unas seis millas de aquÃ.
Me sentÃa tan débil y tan cansado, que no creà que pudiera aguantar otras seis millas. Me atrevà a insinuarle que no habÃa comido nada en toda la noche, y que, si me permitÃa comprar algún alimento, le estarÃa muy agradecido. Eso pareció sorprenderlo –todavÃa recuerdo cómo se detuvo y me miró– y, después de unos momentos de reflexión, dijo que se disponÃa a visitar a una anciana que vivÃa bastante cerca, y que lo mejor serÃa que comprase algo de pan, o lo que quisiera, y desayunase en su casa, donde nos podrÃan dar un poco de leche.