David Copperfield
David Copperfield Las pisadas de la escalera iban acercándose cada vez más… Se cruzaron con la señorita Dartle mientras bajaba… ¡y llegaron a la habitación!
–¡TÃo!
Un grito terrible siguió a esta exclamación. Me quedé paralizado por un instante y, al asomarme, vi al señor Peggotty sosteniendo el cuerpo inconsciente de Emily. Contempló a su sobrina unos segundos, se inclinó para besarla (¡con tanta ternura!) y le cubrió el rostro con un pañuelo.
–Señorito Davy –me dijo con voz baja y temblorosa, cuando la hubo tapado–, ¡doy gracias al Padre Celestial por convertir mis sueños en realidad! ¡Le agradezco con el corazón que me haya guiado, a su manera, hasta mi querida pequeña!

Se cumple el sueño del señor Peggotty
Con estas palabras, la cogió en sus brazos; y, con el rostro de Emily apoyado en su pecho y vuelto hacia él, se la llevó, inmóvil y sin sentido, escaleras abajo.