David Copperfield
David Copperfield –Aquello fue un consuelo para Emily –prosiguió, después de una emoción que no pude contemplar sin conmoverme; en cuanto a mi tÃa, no dejaba de llorar–; aquello fue un consuelo para ella y empezó a mejorar. Pero habÃa olvidado por completo el idioma del paÃs y se veÃa obligada a hablar por señas. Siguió mejorando dÃa a dÃa, lentamente, e intentó aprender los nombres de las cosas más comunes, nombres que parecÃa no haber oÃdo nunca, hasta un atardecer en que vio desde su ventana a una niña que jugaba en la playa. De pronto la pequeña le tendió la mano y pronunció unas palabras que en inglés significaban: «¡Hija de pescador, mira qué concha tan bonita!». Pues han de saber que todos la llamaban al principio «Hermosa señora», como es habitual en aquellas tierras, pero ella les habÃa enseñado a llamarla «Hija de pescador». La niña dijo de pronto: «Hija de pescador, mira qué concha tan bonita»; y entonces Emily la entendió; y le contestó, llorando de alegrÃa; ¡y se acordó de todo!