David Copperfield
David Copperfield –Gracias, señor –dijo, cogiéndola de nuevo–. Si no le parece mal, señorito Davy, pondré este dinero dentro de un sobre dirigido a él, poco antes de mi partida; y lo meteré dentro de otro sobre, dirigido a su madre. Le diré, en pocas palabras, cuál es su procedencia; y que me he marchado y no podrá devolvérmelo.
Le contesté que me parecÃa bien… que estaba plenamente convencido de que era bueno hacerlo, puesto que él consideraba que era lo más justo.
–He dicho antes que me faltaba una cosa –prosiguió con una sonrisa de preocupación, después de doblar el pequeño fajo y guardarlo en el bolsillo–, pero en realidad eran dos. Cuando salÃa de casa esta mañana, no estaba muy seguro de poder anunciar a Ham en persona lo que, gracias a Dios, habÃa ocurrido. De modo que, una vez en la calle, le escribà una carta para comunicárselo y la envié por correo. Le he dicho que irÃa mañana a casa para solucionar mis pequeños asuntos y, probablemente, para despedirme de Yarmouth.
–¿Quiere que vaya con usted? –le pregunté, comprendiendo que dejaba algo sin decir.
–Si pudiera hacerme ese gran favor, señorito Davy –replicó–. Sé que su presencia les reconfortará un poco.