David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El señor Micawber, cuya impetuosidad yo había refrenado hasta entonces con gran dificultad, y que nos había interrumpido varias veces con la primera sílaba de la palabra ¡CA-na-lla!, sin llegar a pronunciar nunca las otras dos, se adelantó bruscamente, cogió la regla de su pecho (al parecer, a modo de arma defensiva) y sacó del bolsillo un documento de gran tamaño, doblado como si fuera una carta. Después de abrirlo, con la elegancia de antaño, y de mirar su contenido como si profesara una admiración artística por el estilo de su redacción, empezó a leer lo siguiente:

–«Querida señorita Trotwood, señores…»

–¡Bendito sea! –exclamó mi tía en voz baja–. ¡Este hombre escribiría pliegos y pliegos, aunque fuese pecado mortal!

El señor Micawber, sin oírla, prosiguió:

–«Al comparecer ante ustedes para denunciar al mayor villano que probablemente haya existido jamás –el señor Micawber, sin levantar la vista de la carta, apuntó con la regla, cual fantasmagórica porra, a Uriah Heep–, no pretendo que me traten con consideración. Víctima, desde la cuna, de dificultades pecuniarias a las que no he podido hacer frente, he sido siempre el juguete de unas circunstancias degradantes. La Ignominia, la Necesidad, la Desesperación y la Locura me han acompañado, colectiva o separadamente, en mi carrera».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker