David Copperfield
David Copperfield –«En primer lugar –dijo el señor Micawber–, cuando las facultades y la memoria del señor W., por razones que no es necesario ni oportuno exponer, empezaron a decaer para los negocios… HEEP complicó y embarulló a propósito todas las transacciones oficiales. Cuando el señor W. se hallaba menos capacitado para ocuparse de un asunto… HEEP siempre se encontraba a su lado para obligarle a resolverlo. En esas circunstancias, obtenÃa la firma del señor W. para documentos de importancia, simulando que eran irrelevantes. Logró, asÃ, que el señor W. le autorizase a retirar una suma de dinero en depósito que ascendÃa a doce mil seiscientas catorce libras, dos chelines y nueve peniques, que empleó para hacer frente a supuestos gastos o déficits que estaban ya cubiertos o nunca habÃan existido. Organizó las cosas para que pareciera que tanto las intenciones como la conducta del señor W. habÃan sido deshonestas; y se ha servido de esto, desde entonces, para atormentarlo y hacerle chantaje».
–¡Tendrá que probar esto, Copperfield! –exclamó Uriah, moviendo la cabeza con aire amenazador–. ¡Todo a su debido tiempo!
–Señor Traddles, ¿le importarÃa preguntar a… HEEP quién fue a vivir a su casa después de él? –dijo el señor Micawber, interrumpiendo la lectura.
–El mismo necio… que sigue viviendo en ella todavÃa –respondió Uriah, desdeñosamente.