David Copperfield
David Copperfield Como todos le estábamos muy agradecidos y deseábamos mostrárselo, en la medida en que nuestra agitación y nuestro nerviosismo nos lo permitieran, creo que todos le habrÃamos acompañado si Agnes no hubiera tenido que volver con su padre, incapaz de soportar por el momento algo más que un pequeño rayo de esperanza, y si no hubiera sido necesario poner a Uriah a buen recaudo. Traddles se quedó con esta misión, y acordamos que el señor Dick no tardarÃa en reemplazarlo. Este último, mi tÃa y yo acompañamos al señor Micawber a su casa. Al despedirme apresuradamente de la adorable joven a la que tanto debÃa, pensando en el destino del que tal vez se acababa de librar, a pesar de su resolución, me sentà sumamente agradecido por las penurias de mis dÃas infantiles que me habÃan permitido conocer al señor Micawber.