David Copperfield
David Copperfield –SÃ, pero no sé cuándo vencerán, ni dónde pueden estar –repuso Traddles, abriendo los ojos–; y sospecho que, desde ahora hasta su marcha, el señor Micawber será constantemente detenido o embargado.
–En ese caso, nosotros le pondremos constantemente en libertad y haremos levantar los embargos –dijo mi tÃa–. ¿A cuánto asciende esa deuda en total?
–El señor Micawber ha registrado minuciosa y concienzudamente todas las transacciones… pues asà las llama… en un libro –contestó Traddles, sonriendo–, y la suma total asciende a ciento tres libras y cinco chelines.
–Entonces, ¿qué deberÃamos darle además de esa suma? –quiso saber mi tÃa–. Agnes, querida, ya hablaremos más tarde del mejor modo de repartirnos esa cantidad. ¿Cuánto convendrÃa que fuera? ¿Quinientas libras?