David Copperfield
David Copperfield Y de ese modo los encontramos Traddles y yo, al anochecer, reunidos junto a los peldaños de madera que entonces se conocían como los Escalones de Hungerford[117] para contemplar la salida de un trasbordador que llevaba algunas de sus propiedades a bordo. Yo le había contado a Traddles el terrible suceso, que le había causado una honda impresión; pero estábamos convencidos de que sería mejor para ellos que lo guardáramos en secreto, y Traddles había venido a ayudarme en ese último favor. Fue allí donde me llevé aparte al señor Micawber y él me hizo su promesa.
La familia Micawber se alojaba en una pequeña posada, sucia y destartalada, por aquel entonces muy cerca de los escalones, y cuyas habitaciones de madera estaban suspendidas sobre el río. Al tratarse de emigrantes, los Micawber despertaban cierta curiosidad en Hungerford, y atraían tantos mirones que nos alegramos de poder refugiarnos en su cuarto. Era una de las habitaciones de madera del piso superior, bajo las que fluía la corriente. Mi tía y Agnes se encontraban allí, muy atareadas, confeccionando algunas prendas de vestir adicionales para los niños. Peggotty las ayudaba apaciblemente, con el viejo costurero, la cinta para medir y el pedacito de cera que habían sobrevivido a tantas vicisitudes.