David Copperfield
David Copperfield Había encontrado al llegar, unos minutos antes, un paquete de cartas que me esperaban y, mientras preparaban la cena, salí a pasear por los alrededores para leerlas. Otros envíos no habían dado conmigo, y hacía mucho tiempo que no recibía nada. Aparte de una línea o dos para decir que me encontraba bien y que había llegado a tal o cual lugar, no había tenido valor ni constancia para escribir una sola carta desde mi partida.
Tenía el paquete en la mano. Lo abrí, y vi la letra de Agnes.
Era feliz, se sentía útil y había conseguido prosperar, tal como esperaba. Era cuanto escribía de sí misma. El resto de la carta hablaba de mí.