David Copperfield
David Copperfield Todos me esperaban antes de Navidad; pero no tenÃan la menor idea de que llegarÃa tan pronto. Les habÃa engañado a propósito para darme el placer de sorprenderlos. Y, a pesar de eso, fui lo bastante inconsecuente para sufrir una pequeña decepción al ver que nadie habÃa ido a recibirme, mientras avanzaba solo y en silencio, traqueteando, por las calles cubiertas de niebla.
Las tiendas conocidas, sin embargo, me reconfortaron con sus escaparates alegremente iluminados; y, al bajar del carruaje en la puerta del café de Gray’s Inn, habÃa recobrado mi buen humor. Acudieron a mi memoria aquellos dÃas tan diferentes en que me apeé en La Cruz de Oro, y recordé todos los cambios que se habÃan producido desde entonces; pero era algo natural.
–¿Sabe en qué parte del edificio vive el señor Traddles? –pregunté al camarero, mientras me calentaba junto a la chimenea.
–En Holborn Court, señor. En el número dos.
–Tengo entendido que el señor Traddles está convirtiéndose en un famoso abogado, ¿no es cierto? –exclamé.
–Es muy probable, señor –respondió el camarero–; pero la verdad es que no lo sé.