David Copperfield
David Copperfield –El disgusto –replicó muy serio Traddles–. Sus sentimientos en general. Como te dije en cierta ocasión, es una mujer excelente, pero se encuentra inválida. Cualquier contrariedad le afecta normalmente a las piernas; pero en esta ocasión se le subió al pecho, y luego a la cabeza, y no tardó en invadir todo su organismo de un modo realmente alarmante. Con todo, a fuerza de constantes y cariñosos cuidados, lograron que se repusiera; y ayer hizo seis semanas que nos casamos. No puedes figurarte, Copperfield, lo mal que me sentÃ, un verdadero monstruo, ¡cuando vi a toda la familia llorar y desmayarse en todas direcciones! La señora Crewler no quiso ni verme antes de nuestra marcha (no podÃa perdonarme entonces que la privara de su hija), pero es una buena persona y ya lo ha hecho. He recibido una carta encantadora de ella esta misma mañana.
–En pocas palabras, mi querido amigo –dije–, ¡que eres tan feliz como te mereces!