David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Agnes no tardó en levantarse de la silla que ocupaba junto a su padre; se acercó suavemente al piano, y empezó a tocar las viejas melodías que tantas veces habíamos escuchado en aquella estancia.

–¿Tienes intención de volver a abandonar Inglaterra? –inquirió Agnes, cuando me vio a su lado.

–¿Qué opina mi hermana al respecto?

–Espero que no.

–Entonces no lo haré, Agnes.

–Ya que me lo preguntas, Trotwood, creo que no debes marcharte –añadió con dulzura–. Tu éxito y tu creciente fama te han proporcionado más medios para hacer el bien; y, aunque yo pudiese vivir sin mi hermano –exclamó con sus ojos fijos en mí–, es posible que nuestros tiempos no pudieran hacerlo.

–Lo que soy es obra tuya, Agnes. Deberías saberlo.

–¿Obra mía, Trotwood?

–¡Sí, mi querida Agnes! –exclamé, inclinándome sobre ella–. Esta mañana, intenté decirte algo que ha rondado mis pensamientos desde la muerte de Dora. ¿Te acuerdas de cuando entraste en la pequeña sala donde me encontraba… señalando el Cielo, Agnes?

–¡Oh, Trotwood! –respondió con los ojos llenos de lágrimas–. ¡Tan amorosa, tan inocente y tan joven! ¡Jamás podré olvidarlo!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker