David Copperfield
David Copperfield Cuando regresaba a caballo en la noche solitaria, acompañado por el silbido del viento cual inquieto recuerdo, pensé que ella no era feliz. Yo tampoco lo era; pero había logrado sellar el pasado, y, al evocarla señalando el Cielo, la imaginé señalando el mismo cielo que ahora tenía sobre mi cabeza, donde, en el misterio de la vida venidera, yo podría amarla con un amor desconocido en la tierra, y hablarle de la lucha que había librado en mi interior cuando la amaba en este mundo.