David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Algún incauto preguntó peligro de qué; pero se oyó un escandalizado «¡Chitón!».

–Peligro de condenarse, señor –repuso Uriah, retorciéndose en dirección a la voz–. Me gustaría que mi madre alcanzara el mismo estado que yo. Pero yo no lo habría conseguido si no hubiera venido aquí. ¡Ojalá hubiesen traído también a mi madre! Sería una suerte para todo el mundo ser detenido y venir a este lugar.

Esta declaración fue recibida con infinita satisfacción; la más grande, en mi opinión, que los presentes habían experimentado hasta entonces.

–Antes de venir –dijo Uriah, mirándonos de soslayo (como si hubiera querido destruir el mundo exterior al que nosotros pertenecíamos)–, cometí toda clase de locuras; pero ahora soy consciente de ellas. Todos pecan en el exterior. Mi madre es una gran pecadora. El pecado está en todas partes… excepto aquí.

–¿Está usted completamente cambiado? –inquirió el señor Creakle.

–¡Oh, sí, señor! –respondió el esperanzado penitente.

–Si saliera de este establecimiento, ¿volvería a las andadas? –preguntó uno de los visitantes.

–¡Oh, Dios mío! ¡No, señor!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker