David Copperfield
David Copperfield –¡Bien! –exclamó el señor Creakle–. Todo esto es muy satisfactorio. Antes se ha dirigido usted al señor Copperfield, Veintisiete. ¿Quiere decirle algo más?
–Usted me conoció mucho antes de que viniera a este lugar y me transformara, señor Copperfield –dijo Uriah, mirándome; y jamás he visto una expresión más ruin, ni siquiera en su rostro–. Usted me conoció cuando, a pesar de mis desvarÃos, era humilde entre los orgullosos y manso entre los violentos… Usted mismo, señor Copperfield, fue violento conmigo. Recuerde que, en una ocasión, me dio una bofetada.
Conmiseración general. Algunas miradas de indignación contra mÃ.