David Copperfield
David Copperfield –Pero yo le perdono, señor Copperfield –prosiguió Uriah, estableciendo con su misericordiosa actitud un paralelismo tan impÃo y terrible que no dejaré constancia de él–. Yo perdono a todo el mundo. No irÃa con mi carácter guardar rencor a nadie. Yo le perdono de todo corazón, y espero que en el futuro aprenda a reprimir sus arrebatos. Espero que el señor W. se arrepienta, asà como la señorita W. y todo aquel grupo de pecadores. Sé que la aflicción le ha visitado, y espero que haya sacado algún provecho de ella; pero habrÃa sido mejor para usted venir a este lugar. HabrÃa sido mejor para el señor W., y también para la señorita W., venir a este lugar. Lo mejor que puedo desearle, señor Copperfield, y a todos ustedes, caballeros, es que sean detenidos y encarcelados en este establecimiento. Cuando pienso en mis locuras de otros tiempos y en mi estado actual, estoy seguro de que serÃa lo mejor para ustedes. ¡Compadezco a todos aquellos que no son traÃdos aquÃ!
Volvió a meterse en su celda, en medio de un murmullo de aprobación; y tanto Traddles como yo experimentamos un gran alivio cuando cerraron la puerta.