David Copperfield
David Copperfield Aquel arrepentimiento despertó en mà el deseo de saber qué delito habÃan cometido esos dos hombres para estar allÃ. Daba la impresión de ser el único asunto sobre el que nadie tenÃa nada que decir. Se lo pregunté a uno de los dos guardianes, que, por la expresión de su rostro, parecÃa conocer muy bien el verdadero valor de todo aquel revuelo.
–¿Sabe usted –exclamé, mientras Ãbamos andando por el corredor– qué fechorÃa fue la última «locura» del número Veintisiete?
Me respondió que habÃa sido un delito bancario.
–¿Una estafa al Banco de Inglaterra? –inquirÃ.
–En efecto, caballero. Estafa, falsificación y complot. También detuvieron a otros. Él era el cerebro del golpe. Se hallaba en juego una importante suma de dinero. La sentencia, deportación de por vida. El Veintisiete era el más astuto de la banda, y estuvo a punto de escapar; pero el Banco de Inglaterra consiguió capturarlo… por los pelos.
–¿Y conoce usted el delito del Veintiocho?