David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–Vamos, levante ese ánimo, señorito Davy –exclamó Ham, con su sonrisa bobalicona–. Pero ¡cuánto ha crecido!

–¿Me ve más alto? –pregunté, secándome los ojos.

Yo no lloraba por ningún motivo especial, pero supongo que estaba muy emocionado de ver a unos viejos amigos.

–¿Que si le veo más alto, señorito Davy? ¡Pero si ha crecido una barbaridad! –afirmó Ham.

–¡Vaya que si ha crecido! –dijo el señor Peggotty.

Empecé a desternillarme de risa otra vez, al oír sus carcajadas; y los tres nos reímos tanto que estuve a punto de llorar de nuevo.

–¿Sabe cómo se encuentra mi madre, señor Peggotty? –inquirí–. ¿Y qué tal mi vieja y querida Peggotty?

–Estupendamente –repuso.

–¿Y la pequeña Emily, y la señora Gummidge?

–Estupendamente también –exclamó.

Hubo un silencio. El señor Peggotty, para romperlo, sacó de sus bolsillos dos langostas gigantescas, un cangrejo enorme y un saco de lona repleto de camarones, y los amontonó en los brazos de Ham.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker