David Copperfield
David Copperfield –Como le gustaba tanto tomarlos de acompañamiento cuando estaba con nosotros, nos hemos tomado esta libertad. Nuestra vieja amiga los coció… SÃ, la señora Gummidge los coció –dijo el señor Peggotty lentamente, como si quisiera recrearse al respecto, por no tener otra cosa de que hablar–. Puedo asegurarle que fue la señora Gummidge quien los coció.
Le di las gracias; y el señor Peggotty, después de mirar a Ham, que seguÃa sonriendo tÃmidamente por encima de los mariscos, sin hacer el menor esfuerzo por ayudar a su tÃo, afirmó:
–Hemos venido con el viento y con la marea a nuestro favor, en uno de los barcos que van de Yarmouth a Gravesend. Mi hermana me envió esta dirección para que, si alguna vez venÃa por casualidad a Gravesend, preguntara por el señorito Davy. Me pidió que le diera recuerdos y que le dijera lo bien que se encuentra su familia. Cuando regrese a casa, la pequeña Emily le escribirá para contarle que he estado con usted y que también le he encontrado muy bien; y, asÃ, seguiremos girando como en un tiovivo.