David Copperfield
David Copperfield Recuerdo, sin embargo, con claridad cómo la idea remota de las vacaciones, que durante mucho tiempo había sido una pequeña mota inmóvil, comenzó a acercarse a nosotros y a aumentar de tamaño. Y cómo, después de haber contado los meses, contamos las semanas, y luego los días; y entonces empecé a temer que no me enviaran a casa, y, cuando Steerforth me dijo que sí lo harían, me asaltó el temor de romperme la pierna antes de mi partida. El día de nuestra marcha fue cambiando rápidamente de dentro de dos semanas a la semana que viene, esta semana, pasado mañana, mañana, hoy, esta noche… y de pronto me vi en el interior de la silla de posta que se dirigía a Yarmouth, rumbo a casa.
Durante el trayecto, soñé de forma interrumpida e incoherente todas esas cosas. Pero, cuando me despertaba sobresaltado, el suelo que contemplaba a través de la ventanilla no era el patio de recreo de Salem House; y el sonido que llegaba a mis oídos no era el de los golpes que el señor Creakle propinaba a Traddles, sino el de los latigazos que el cochero daba a los caballos.