David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–No se apene más de lo debido –exclamó el señor Omer–. Sí, el bebé ha muerto.

Mis heridas se abrieron de nuevo al escuchar aquella noticia. Dejé el desayuno casi sin probar, y apoyé mi cabeza encima de otra mesa que había en un rincón. Minnie se apresuró a vaciarla, para que no manchara la ropa de luto con mis lágrimas. Era una joven bonita y de buen corazón, y apartó dulcemente con su mano los cabellos que me caían sobre los ojos; pero estaba muy contenta de haber casi terminado su trabajo, y además a tiempo, y mis sentimientos eran muy diferentes.

El ruido del martillo cesó en seguida, y un apuesto joven cruzó el patio y entró en la trastienda. Llevaba esa herramienta en la mano, y su boca estaba llena de pequeños clavos, que se vio obligado a coger con la mano para poder hablar.

–Hola, Joram –dijo el señor Omer–. ¿Cómo va eso?

–Bien, señor –replicó el joven–. Ya está terminado.

Minnie se ruborizó un poco, y las otras dos muchachas sonrieron.

–Pero ¿cómo? Entonces es que ayer por la noche te quedaste trabajando a la luz de las velas, mientras yo estaba en el club. ¿No es así? –preguntó el señor Omer, guiñando un ojo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker