David Copperfield
David Copperfield »La última noche me besó y me dijo: «Si también muere mi bebé, Peggotty, te ruego que lo pongas en mis brazos para que nos entierren juntos –y asà se hizo; pues el pobre corderito sólo la sobrevivió un dÃa–. Deseo que mi querido Davy nos acompañe hasta nuestro lugar de descanso –añadió–, y cuéntale que su madre, en el lecho de muerte, no lo bendijo una sino mil veces».
Otro silencio siguió a estas palabras, y otra palmadita cariñosa en mi mano.
–La noche estaba ya muy avanzada –prosiguió Peggotty– cuando me pidió algo de beber; y, después de haber apagado su sed, me sonrió con resignación. ¡Mi niña! ¡Estaba tan hermosa!