David Copperfield
David Copperfield Jamás he vuelto a ver nada tan verde como la hierba de ese cementerio; nada que diera tanta sombra como sus árboles; nada que inspirara tanta paz como sus lápidas. Las ovejas siempre pastan en él cuando, al despertar, me arrodillo en mi cama, en una pequeña alcoba junto al dormitorio de mi madre, y miro por la ventana; y veo un resplandor rojizo en el reloj de sol, y me pregunto si éste se sentirá feliz de poder dar nuevamente la hora.

Nuestro banco de la iglesia