David Copperfield
David Copperfield –¿Y qué nombre escribirÃa ahora si tuviéramos un toldo?
–Otra vez Clara Peggotty, ¿no?
–¡Clara Peggotty BARKIS! –me contestó, soltando una carcajada que hizo temblar el carricoche.
En pocas palabras, se habÃan casado y con ese propósito habÃan entrado en la iglesia. Peggotty habÃa decidido contraer matrimonio en la intimidad; el sacristán habÃa sido su padrino, y no habÃa habido testigos de la ceremonia. Pareció algo turbada cuando oyó al señor Barkis anunciar tan bruscamente su unión, y no se cansaba de abrazarme en prueba de que su cariño seguÃa siendo el mismo; pero no tardó en serenarse y en decir que se alegraba mucho de que todo hubiese acabado.