David Copperfield
David Copperfield –Gracias a Dios, me encuentro perfectamente –respondió el caballero–. He recibido una carta del señor Murdstone en la que me pide que le hospede en una habitación de la parte trasera de la casa, que en estos momentos está desocupada; en una palabra, que pienso alquilar como… dormitorio –añadió sonriendo, en un arranque de confianza– al joven aprendiz a quien ahora tengo el gusto de…
Y el desconocido hizo un gesto con la mano y hundió su barbilla en el cuello de la camisa.
–Le presento al señor Micawber –dijo el señor Quinion.
–¡Ejem! –exclamó el caballero–. Ése es mi nombre.
–El señor Micawber –prosiguió el señor Quinion– es un conocido del señor Murdstone. Recibe una comisión por los pedidos que hace a nuestra empresa, si es que logra hacer alguno. El señor Murdstone le ha escrito para pedirle que le alojara, de modo que será su inquilino.
–Mi dirección –señaló el señor Micawber– es Windsor Terrace, City Road. Yo… en una palabra –prosiguió con el mismo aire distinguido y en un nuevo arranque de confianza–, vivo allÃ.
Le saludé con una ligera inclinación.