David Copperfield
David Copperfield –Jamás se me ocurrió pensar antes de casarme –dijo la señora Micawber, cuando subió, naturalmente con uno de sus gemelos, a enseñarme el dormitorio y se sentó para recobrar el aliento–, mientras vivÃa con papá y con mamá, que algún dÃa necesitarÃa coger inquilinos. Pero el señor Micawber se encuentra en dificultades, asà que habrá que olvidar los sentimientos personales.
–SÃ, señora –asentÃ.
–En este momento, las dificultades del señor Micawber son abrumadoras; no sé si podrá salir a flote. Cuando vivÃa con papá y con mamá, no creo que hubiera entendido el significado de esa palabra, en el sentido en que ahora la empleo; pero, como decÃa papá, la experiencia enseña.
No podrÃa asegurar si fue ella quien me contó que el señor Micawber habÃa sido oficial de Marina, o si lo imaginé yo. Pero siempre he estado convencido de que en algún momento perteneció a la Armada, sin saber bien por qué. Ahora hacÃa recados para distintos comercios de la ciudad, aunque me temo que aquello apenas le producÃa ganancias.