David Copperfield
David Copperfield Sé que no exagero, de forma involuntaria o inconsciente, la escasez de mis ingresos o las dificultades de mi vida. Sé que, si alguna vez el señor Quinion me daba un chelín, me lo gastaba en una comida o en un té. Sé que trabajaba desde la mañana hasta la noche, casi en harapos, con hombres y con niños de condición humilde. Sé que deambulaba por las calles, escasamente alimentado. Sé que estaba tan desvalido que, sin la misericordia divina, podía haberme convertido fácilmente en un ladrón o en un vagabundo.