David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero no por eso dejaba de inquietarme que mi única riqueza en este mundo fueran tres monedas de medio penique (¡me asombra que siguieran en mi bolsillo un sábado por la noche!). Empecé a imaginar mi nombre entre las noticias de escasa importancia del periódico, después de aparecer muerto, uno o dos días más tarde, debajo de algún seto; y caminé desconsolado, tan rápido como pude, hasta pasar por delante de una pequeña tienda con un rótulo donde se indicaba que compraban ropa de señora y de caballero y que pagaban muy buenos precios por trapos, huesos y utensilios de cocina. El dueño fumaba sentado en la puerta, en mangas de camisa; y, como colgaban del techo gran número de chaquetas y de pantalones y sólo dos velas iluminaban débilmente su interior, se me antojó que era un hombre de carácter vengativo, que había ahorcado a todos sus enemigos y se encontraba ahora saboreando su triunfo.

Mi experiencia reciente con el señor y la señora Micawber me ayudó a comprender que aquel podía ser un buen medio para alejar al lobo durante algún tiempo. Me metí en la primera callejuela, me quité el chaleco y, doblándolo cuidadosamente bajo mi brazo, regresé a la entrada de la tienda.

–Perdone, señor –exclamé–; deseo vender esto por un precio justo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker