David Copperfield
David Copperfield No creo que haya existido jamás un hombre más loco y más borracho dentro de ese gremio. No tardé en comprender que era muy conocido en la vecindad, y que gozaba de la reputación de haber vendido su alma al diablo; pues los niños no dejaban de alborotar alrededor de la tienda, echándoselo en cara y gritando que sacara el oro escondido.
–Usted sabe que no es pobre, Charley; deje de fingir. Saque su oro. Enséñenos el oro que el diablo le ha dado a cambio de su alma. ¡Vamos! Está en el forro del colchón, Charley. ¡Rómpalo de una vez y denos un poco!