David Copperfield
David Copperfield –Por favor, señora –empecé a decir.
Ella se sobresaltó y levantó la mirada.
–Por favor, tÃa.
–¿Cómo? –exclamó la señorita Betsey, en un tono de sorpresa que jamás he vuelto a oÃr ni por asomo.
–Por favor, tÃa, soy su sobrino.
–¡Dios mÃo! –dijo la señorita Trotwood.
Y cayó sentada en el sendero.
–Soy David Copperfield, de Blunderstone, en Suffolk… donde usted acudió la noche en que nacà para visitar a mi querida madre. He sido muy desgraciado desde que ella murió. Me han dejado de lado, han descuidado mi educación, me han abandonado a mi suerte y me han buscado un empleo muy poco apropiado para mÃ. Por eso me escapé para venir a verla. Me robaron antes de salir de Londres, he hecho todo el camino a pie, y no he dormido en una cama desde que empecé el viaje.
Al llegar aquÃ, mi estoicismo me abandonó y, haciendo un gesto con las manos para mostrarle mis harapos, y que éstos confirmaran mi sufrimiento, rompà a llorar a lágrima viva, después de haberme reprimido toda la semana.