David Copperfield
David Copperfield Y pronunció esas palabras con tanta vehemencia que el señor Dick se estremeció; y yo también, para ser sincero.
–Y después, como si todo eso no bastara, y no hubiera perjudicado suficiente a Betsey Trotwood, la hermana de este muchacho –continuó mi tÃa–, se casa por segunda vez con un hombre apellidado Murderer,[24] o algo parecido, y ¡perjudica a este pobre niño! Y la consecuencia natural, que sólo alguien tan infantil como ella habrÃa sido incapaz de prever, es que su hijo se ve obligado a vagar por el mundo, al igual que CaÃn, antes de convertirse en un hombre.
El señor Dick me observó, como si quisiera asegurarse de que respondÃa a ese retrato.
–Y luego esa mujer de nombre pagano –dijo mi tÃa–, esa tal Peggotty, va y se casa también. Como si no hubiera visto los males que acompañan al matrimonio, va y se casa, según cuenta este pequeño. Lo único que espero –prosiguió, moviendo la cabeza– es que su marido sea uno de esos hombres que pegan palizas a sus mujeres, de los que tanto hablan los periódicos.