David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y aquella silla estaba colocada frente a un estrecho pasillo, que terminaba en la pequeña habitación circular donde yo había visto el pálido rostro de Uriah Heep asomarse a la ventana. Después de conducir nuestro poni a un establo vecino, el joven se había sentado a trabajar allí y copiaba un papel que había fijado en un soporte de latón que, con esa finalidad, tenía sobre su escritorio. Aunque estaba vuelto hacia mí, durante algún tiempo estuve convencido de que ese documento, que se interponía entre nosotros, le impedía verme; sin embargo, al observarle con más detenimiento, descubrí, no sin cierto malestar, que sus ojos insomnes aparecían de vez en cuando por debajo del manuscrito como dos soles rojos, y me observaban furtivamente durante más de un minuto, mientras su pluma escribía o fingía escribir con la misma destreza de siempre. Intenté en varias ocasiones escapar a sus miradas: me subí a una silla para examinar un mapa que había al otro lado del despacho, leí detenidamente un periódico de Kent… Pero siempre que dirigía la vista hacia aquellos dos soles rojos, incapaz de resistir su atracción, tenía la seguridad de que los encontraría, en el instante de salir o de ocultarse.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker