David Copperfield
David Copperfield El señor Wickfield asintió. Después de un breve intercambio de ideas, propuso visitar con mi tía dicho centro, a fin de que lo conociera y pudiese juzgar por sí misma, y acompañarla, después, a dos o tres casas donde quizá encontrara alojamiento para mí. La señorita Betsey aceptó su invitación y, cuando íbamos a salir los tres juntos, el señor Wickfield se detuvo y dijo:
–Es posible que nuestro pequeño amigo prefiera no acompañarnos. ¿No sería mejor dejarlo aquí?
Mi tía pareció decidida a mostrar su disconformidad; pero yo, para facilitar las cosas, afirmé que estaría encantado de quedarme, si así lo deseaban, y volví al despacho del señor Wickfield, donde me senté nuevamente en la silla que había ocupado antes, para esperar su regreso.