David Copperfield
David Copperfield –Ésa fue su expresión –afirmó el señor Wickfield–. O en el extranjero.
–Ciertamente –contestó el doctor–. Ciertamente. Una de las dos cosas.
–¿Una de las dos cosas? ¿No tiene alguna preferencia? –inquirió el señor Wickfield.
–No –respondió el doctor.
–¿No? –repitió su interlocutor, asombrado.
–En absoluto.
–¿No existe ninguna razón que le empuje a desear que se vaya al extranjero, en lugar de quedarse en Inglaterra?
–No –aseguró el doctor.
–No tengo más remedio que creerle, y naturalmente le creo –manifestó el señor Wickfield–. De haberlo sabido antes, mi trabajo habrÃa sido más sencillo. Pero he de confesarle que tenÃa otra impresión.